FACTORES DE RIESGO ANTE EL SUICIDIO

CÓMO SUPERAR LOS PENSAMIENTOS SUICIDAS

Por Arai González Monroy


El suicidio.

El suicidio está asociado a problemas o trastornos de salud mental, es una de las veinte principales causas de muerte a nivel mundial y de acuerdo a las Estadísticas de Mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el 2018 en México se han registrado 6 mil 808 muertes por esta causa.


El suicidio, sin duda, es un problema de salud pública y como hemos anticipado, algunas afecciones mentales, entre ellos: la ansiedad, el estrés y la depresión, son factores de riesgo ante éste.


Factores de riesgo ante el suicidio.


Los pensamientos suicidas y el deseo de querer perder la vida suelen ser la respuesta ante el manejo -muchas veces incorrecto- de sentimientos y emociones, y en conjunto con algunos trastornos o condicionantes pueden ser determinantes para que cualquier persona y a cualquier edad experimente un comportamiento tendiente al suicidio.


Entre los factores más importantes de riesgo de suicidio se encuentran:

Además de los factores de riesgo, mentales, emocionales, sociales o culturales, existe la posibilidad de que quien experimenta algún comportamiento o pensamiento suicida se exponga también al consumo de alcohol, el abuso de sustancias; viva manejando de manera deficiente sus emociones y que, eventualmente o recurrentemente experimente la falta de un propósito claro en la vida.


Los pensamientos suicidas en adultos aparecen bajo uno o más factores de riesgo, tanto hombres y mujeres son víctimas de ellos, aun cuando creemos que es un tema de adultos, en los últimos años las cifras de suicidio infantil, adolescente y en la vejez ha ido en aumento.


En niños, uno de los factores de riesgo para que se generen pensamientos suicidas o encuentren cabida, es cuando se es víctima de hostigamiento y violencia; desafortunadamente los casos se presentan cada día con mayor frecuencia.


En adolescentes, estos pensamientos suelen aparecer de forma sincrónica en la pubertad, acompañados de la presencia de algún trastorno adicional, como depresión, estrés, anorexia y bulimia, entre otros.


El peligro de llegar al suicidio en la niñez o adolescencia es latente; por una parte, los niños son incapaces de asimilar los sucesos de la vida como un adulto lo haría; sus emociones se están formando y, sin un cuidado y orientación adecuada, lo que sienten podría sobrepasarlos. En el caso de los jóvenes, además de la madurez emocional, suelen tener pensamientos hostiles y suelen sentirse sin apoyo, incomprendidos o ajenos a sus padres; en esta etapa, el descubrimiento de su propia identidad y personalidad puede ser un proceso mucho más difícil y no todos pueden atravesar esta etapa de la mejor manera.


Como padres se debe mantener especial atención si hay alguna señal de este comportamiento, aprender a escuchar y ser sumamente asertivo para ayudar a nuestros pequeños y adolescentes.


Los pensamientos suicidas.


Un pensamiento es la capacidad de formular ideas y representaciones de la realidad en la mente, en el caso del suicidio, estas ideas y representaciones giran entorno a dejar de vivir o a quitarse la vida de forma deliberada y planeada.


Los pensamientos e intentos suicidas definitivamente son una carga, no solo emocional y social, sino que pueden llegar a afectar gravemente la vida de quien lo experimenta.

En este sentido, las consecuencias de los intentos de suicidio pueden reducir la calidad de vida, generar aislamiento y en el caso más grave llegar a la culminación del suicidio: la muerte; además, cada intento de suicidio -para los sobrevivientes- puede generar sentimientos de gran dolor, ira o confusión y además, provocar lesiones severas y permanentes.


Comportamiento es igual a pensamiento-acción, en esta dirección imaginemos que todo aquello que pensamos es acción y en consecuencia formulamos y ejecutamos a una actitud o comportamiento. Por sí solo, quien piensa en suicidio es incapaz de solo dejar de hacerlo, es necesario ir más allá.


La prevención es esencial, no importa de que etapa se hable: niños, jóvenes, adultos o ancianos. Aun cuando muchas personas consideremos que el suicidio no es la solución, existen otros que, lo observan como una posibilidad, sin embargo, la muerte resulta irreversible y bajo ningún enfoque puede considerarse una opción.


Generalmente, las personas que piensan en el suicidio intentan llegar a una solución que resuelva y calme la tormenta interna. Puede que la depresión sea crónica y profunda, que la ansiedad coexista con crisis insondables, que la ira haya tomado el control de las emociones o que no se encuentre el sentido para vivir; el propósito de quien tiene conductas suicidas no radica en perder la vida o hacerse daño, ordinariamente la única determinación es terminar con el dolor o el vacío que se experimenta.


A nivel biológico, se ha comprobado que existen cambios en la producción de algunas sustancias que afectan a neurotransmisores específicos y que se encargan de equilibrar las respuestas sensoriales y emocionales en el cuerpo humano.


Cómo superar los pensamientos suicidas.


Como en el caso de cualquier trastorno es esencial el acompañamiento y apoyo. Recordemos que la conducta suicida generalmente coexiste con trastornos mentales específicos.

Para tratar cualquier conducta suicida (pensamientos-acción) es necesario que la persona cuente con una red de apoyo que dé aliento y soporte a la recuperación emocional principalmente; además, será importante también buscar el tratamiento necesario.


Para superar pensamientos -nocivos de cualquier magnitud y dimensión- te proponemos a continuación algunas fórmulas, las cuales no son las únicas, sin embargo, podrían ser de ayuda para ti.

¿Tienes pensamientos suicidas? pide ayuda inmediata.


Si consideras que estas sufriendo algún tipo de depresión, ansiedad u otro trastorno relacionado con la salud mental y además tienes pensamientos suicidas, lo mejor es que pidas ayuda. Llama al Centro de atención y escucha a distancia de la Arquidiócesis de Tlalnepantla, te escuchamos: 55-8920-3468.



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